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Colmenares

Durante el mes de abril hemos visitado tres colmenares de Rodenas y Pozondón. La apicultura ha sido uno de los oficios tradicionales en la Sierra de Albarracín, pero hoy en día apenas perdura y este tipo de construcciones ha quedado prácticamente en desuso.

Los colmenares de Moricantada y de Morrón Blanco, en Rodenas, y el de Los Chatos, en Pozondón, son un ejemplo de arquitectura tradicional, sencilla y funcional, integrada en un entorno casi siempre abrupto. Encontrarlos ya supone un pequeño reto y, aunque su estado de conservación es bastante precario, descubrirlos entre la maleza y constatar el ingenio de nuestros antepasados es otra de las pequeñas sorpresas que nos deparan estas tierras: basta con fijarse en las repisas donde se posaban la abejas antes de acceder a su colmena a través de los pequeños agujeros practicados hábilmente en el muro.

El colmenar de Moricantada, el mejor conservado de los tres, está situado en el paraje del mismo nombre, en la ladera que mira hacia el pueblo, junto a unas imponentes rocas de rodeno. El de Morrón Blanco se encuentra en un rebollar y su acceso es más fácil, por una pista forestal que parte de la carretera que va de Rodenas a Peracense. Ya en Pozondón, el colmenar de Los Chatos es el más difícil de encontrar, pero descender la ladera del barranco del Tocón entre las carrascas bien merece la pena, y si, como nos ocurrió el otro día, al llegar te da la bienvenida una bandada de abejarucos, la recompensa es total. ¡Menuda coincidencia: colmenares y abejarucos!

Si tenéis ganas de profundizar en este tema y aprender acerca de la apicultura en la Sierra de Albarracín, de la tipología de los diferentes colmenares, etc., os recomendamos el artículo De enjambres y abejas, de Juan Manuel Berges, publicado en la revista Rehalda en 2014.

Minas de Ojos Negros

A finales del pasado mes de febrero nos acercamos a las minas de Ojos Negros, a tan sólo 15 km de Espigas altas, en la vecina comarca del Jiloca. Se trata de unas minas de hierro a cielo abierto explotadas en su día por la Compañía Minera de Sierra Menera.

Accedimos fácilmente por una pista en buenas condiciones que parte del Barrio del Centro del antiguo poblado minero de Sierra Menera, junto a la vieja locomotora. Lo que nos fuimos encontrando al remontar la pista es sencillamente alucinante: todas las variedades de rojos, ocres, amarillos, azules o grises que te puedas imaginar, lagos que llenan fondos de excavaciones ya abandonadas, restos de instalaciones industriales… Un paisaje resultado de la fusión entre el duro trabajo del hombre y el lento pero constante avance de la naturaleza, que sigue transformándolo.

Las vistas a lo largo del recorrido y desde los miradores, como el de la Marajosa, ya en lo más alto, completaron una visita que no os podéis perder.

Sierra Palomera

Esta mañana nuestro destino ha sido sierra Palomera, a 35 km de Espigas altas. Hemos aparcado junto a la caseta de los cazadores, en Torremocha, y hemos iniciado el ascenso al pico Palomera.

Guiados por nuestros amigos de Pozondón, Carles y Magda, muy buenos conocedores de esta magnífica mole calcárea que se yergue desafiante sobre la planicie del Jiloca, hemos podido disfrutar de unas vistas espectaculares y de la compañía de un nutrido rebaño de cabras monteses (Capra pyrenaica).

Sierra Palomera nos ofrece muy variadas posibilidades para conquistar su cima, desde pistas y sendas sin apenas dificultad hasta una vía ferrata para los más osados. Hoy hemos subido por una canal en su vertiente sur y hemos cresteado sobre unos formidables estratos verticales hasta alcanzar el vértice geodésico situado a 1.529 m de altitud.

La bajada por una torrentera jalonada por quejigos (Quercus faginea) y carrascas (Quercus ilex rotundifolia) ha sido el broche de oro a una preciosa ruta circular de unos 7 km de longitud y unos 450 m de desnivel, que hemos completado en algo menos de tres horas. ¡Una maravilla!

De navajos y balsas

Hace un par de semanas recorrimos los nueve kilómetros de la carretera que une Rodenas y Pozondón para visitar una serie de balsas, navajos (o lavajos) y charcas que presentaban un aspecto inmejorable gracias a las lluvias del pasado otoño, que las han llenado como hace años que no se veía.

Sin tener que abandonar apenas la carretera se puede disfrutar de estos pequeños oasis: la balsa del Pozo del Collao, la balsa del Campo, la laguna de Campoblanco, Navacavera, etc. Aunque el hombre mantiene muchos de estos enclaves para uso ganadero, en ocasiones proporcionan avistamientos de fauna muy interesantes.

Hemos pasado muy buenos ratos detrás de un matorral, dentro del coche o metidos en el hide, prismáticos y cámara en mano. Precisamente en una de estas balsas (Navacavera, a los pies del cerro de San Ginés) pudimos disfrutar hace unos años de la presencia de un bisbita gorgirrojo. Rarezas aparte, son muy habituales los pequeños pájaros que sacian en ellas su sed (pardillos, jilgueros, verdecillos, pinzones, escribanos y un largo etcétera), así como mamíferos que habitan estas zonas (corzos, ciervos y zorros, entre otros).

Ladera de Rodenas

Esta tarde hemos subido la ladera de Rodenas tomando una senda que tiene su inicio detrás de Espigas altas. Con nuestro amigo Josete hemos recorrido de punta a punta la cima de este promontorio, disfrutando de las curiosas formaciones que provoca la erosión en las piedras de rodeno (areniscas del Buntsandstein). Desde aquí arriba las vistas son extraordinarias: la laguna de Gallocanta, el valle del Jiloca, la sierra Palomera, el castillo de Peracense, las parameras de Pozondón, etc. Caminando entre jaras y atravesando praderas, hemos pasado junto a los restos del castillo de Rodenas, encaramado a unas rocas de grandes dimensiones. ¡Y todo en apenas dos horas!

Laguna de Tordesilos

Ayer martes 12 de febrero visitamos la laguna de Tordesilos, a tan sólo 5 km de Espigas altas. Es una laguna de modestas dimensiones, ocupada en su mayor parte por un frondoso carrizal  y con algunas áreas de espadaña, que casi siempre nos ofrece algún avistamiento interesante: dando la vuelta a su perímetro pudimos ver una veintena de azulones, un par de fochas, un aguilucho lagunero macho, un esmerejón, unos cuantos escribanos palustres y un par de limícolas que bien podrían ser andarríos grandes.

 

Laguna del Cañizar

Es un placer inaugurar nuestro blog con la jornada de celebración del Día de los Humedales que se llevó a cabo ayer domingo 10 de febrero en la laguna del Cañizar, un tesoro de la naturaleza apenas conocido y que tenemos a 30 minutos de Espigas altas. ¡Visita obligada para amantes de la naturaleza y, en especial, para pajareros y pajareras!

Pudimos ver miles de grullas que han elegido el Cañizar como lugar de invernada. La recuperación de la mayor laguna de agua dulce de la península, junto con sus nuevas instalaciones, recorridos y observatorios, nos permitirá disfrutar de avistamientos que harán las delicias de los aficionados a la ornitología. ¡A ver si el avetoro nos acompaña esta primavera, como lo ha hecho en anteriores ocasiones! Os iremos informando…