De navajos y balsas

Hace un par de semanas recorrimos los nueve kilómetros de la carretera que une Rodenas y Pozondón para visitar una serie de balsas, navajos (o lavajos) y charcas que presentaban un aspecto inmejorable gracias a las lluvias del pasado otoño, que las han llenado como hace años que no se veía.

Sin tener que abandonar apenas la carretera se puede disfrutar de estos pequeños oasis: la balsa del Pozo del Collao, la balsa del Campo, la laguna de Campoblanco, Navacavera, etc. Aunque el hombre mantiene muchos de estos enclaves para uso ganadero, en ocasiones proporcionan avistamientos de fauna muy interesantes.

Hemos pasado muy buenos ratos detrás de un matorral, dentro del coche o metidos en el hide, prismáticos y cámara en mano. Precisamente en una de estas balsas (Navacavera, a los pies del cerro de San Ginés) pudimos disfrutar hace unos años de la presencia de un bisbita gorgirrojo. Rarezas aparte, son muy habituales los pequeños pájaros que sacian en ellas su sed (pardillos, jilgueros, verdecillos, pinzones, escribanos y un largo etcétera), así como mamíferos que habitan estas zonas (corzos, ciervos y zorros, entre otros).

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